
Cheeming Boey, un artista de Malasia, estudió animación en San Francisco y comenzó trabajando creando gráficos para video juegos. Un buen día observaba en una pequeña cafetería a la gente y decidió hacer garabatos de ellos pero no tenía ningún papel a la mano así que tuvo la brillante idea de tomar un vaso de icopor de la basura y empezó a dibujar. De pronto se dio cuenta de que algo grande estaba creando. Y es cierto, desde el año 2006 que realizó su primer boceto en icopor hasta la fecha, no ha parado de dibujar con su marcador permanente hasta llevar su arte a varias galerías importantes de arte contemporáneo alrededor del mundo.