El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto dejó una advertencia que va más allá de los daños materiales: el país todavía tiene importantes retos tecnológicos para responder con rapidez ante una emergencia.

El sismo tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, y provocó graves afectaciones en distintas zonas del occidente colombiano. En varios municipios, la falta de conectividad dificultó durante horas la comunicación con las comunidades afectadas y la coordinación de las labores de rescate.

Uno de los momentos más cuestionados ocurrió durante las primeras horas de la emergencia. Colombia tardó más de 54 horas en aceptar equipos internacionales especializados en búsqueda y rescate, mientras se evaluaba si las capacidades nacionales eran suficientes.

El contraste con Venezuela fue evidente. Semanas antes, ese país había recibido rápidamente equipos internacionales y utilizado drones y otras tecnologías para localizar personas entre los escombros, elaborar mapas de daños y facilitar el acceso a zonas afectadas.

La experiencia puso sobre la mesa la importancia de contar con drones de búsqueda, cámaras térmicas, comunicaciones satelitales, sistemas de geolocalización y plataformas de información en tiempo real. Estas herramientas no reemplazan a los rescatistas, perros ni maquinaria pesada, pero pueden ayudar a identificar rápidamente dónde concentrar los esfuerzos y reducir los riesgos para quienes trabajan entre estructuras inestables.

La principal lección para Colombia es que estas capacidades deben estar preparadas antes de que ocurra una tragedia. No basta con adquirir equipos: también se necesitan operadores capacitados, baterías y repuestos, protocolos claros y acuerdos de cooperación que permitan recibir ayuda nacional e internacional desde las primeras horas.

El terremoto dejó así una advertencia: cuando hay personas atrapadas bajo los escombros, cada minuto cuenta. La tecnología puede marcar la diferencia, pero solo si el país está preparado para utilizarla desde el primer momento.