Las autoridades investigan el asesinato del prominente esmeraldero Juan Sebastián Aguilar, quien fue asesinado por un francotirador en la localidad de Usaquén, en el norte de Bogotá.
El crimen ocurrió en la calle 138 con carrera Novena, frente a un exclusivo conjunto residencial y a poca distancia del centro comercial Palatino.
Aguilar, de 58 años, había sobrevivido a un atentado previo en octubre de 2023 y estaba en el radar de las autoridades tras un incidente en mayo, cuando se incautó un fusil adaptado con mira telescópica.
Te puede interesar: Galán en la conmemoración de la Batalla de Boyacá
Según los informes, el disparo fatal fue efectuado desde una zona montañosa cercana, y los escoltas de Aguilar aseguraron que no había presencia sospechosa en el área en el momento del ataque a este esmeraldero.
El esmeraldero, quien fue trasladado de urgencia a un hospital, no sobrevivió a las heridas causadas por el disparo de largo alcance. Aguilar tenía una destacada trayectoria en el negocio de las esmeraldas. Comenzó como parte del esquema de seguridad del fallecido zar de las esmeraldas, Víctor Carranza, y posteriormente se convirtió en socio de la firma Esmeralda Santa Rosa, donde compartía junta directiva con Hernando Sánchez, considerado como el sucesor de Carranza.
Además, Aguilar era propietario de una empresa de seguridad que brindaba protección a otros esmeralderos y minas. Su muerte ha generado conmoción en el sector y el caso está siendo manejado por un grupo especial de la policía, que busca dar con los responsables de este acto de violencia.
Era el dueño de la empresa Seguridad Oriental que le prestaba servicios entre otras a la empresa Esmeraldas Mining Services (EMS) y Colombian Shared Services (CSS), conocida en Colombia como Compañías Muzo Colombia, una empresa norteamericana que explota esmeraldas en Muzo y Quípama.
También puedes leer: ¡Cuidado estos son los cierres por la ciclovía nocturna!
De 58 años, nacido en Chiquinquirá, este esmeraldero era conocido por su empresa Seguridad Oriental Ltda. Además de tener a su cargo los esquemas de seguridad de varios esmeralderos y de minas, había tenido contratos con municipios, con la CAR y hasta con el Distrito Capital y la Gobernación de Boyacá.

