El huracán Melissa tocó tierra este martes en el oriente de Cuba, tras su paso devastador por Jamaica, Haití, Panamá y República Dominicana, donde ha dejado al menos diez personas muertas y miles de damnificados, según los reportes del Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos y organismos de socorro locales.

El NHC informó que “el ojo de Melissa abandonó el oeste de Jamaica por la costa norte y se dirige hacia Santiago de Cuba”, donde las autoridades declararon la fase de alarma en las provincias de Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín, Camagüey, Granma y Las Tunas.

Aunque el fenómeno fue degradado a categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, los expertos advierten que continúa siendo extremadamente peligroso, con vientos sostenidos superiores a los 200 kilómetros por hora y lluvias torrenciales que ya provocan inundaciones y deslizamientos de tierra en varias zonas del Caribe.

“Pedimos a la población permanecer resguardada, las condiciones siguen siendo críticas”, indicó el NHC en su más reciente boletín.

Diez víctimas y más de 1,5 millones de personas afectadas

El paso de Melissa por la región ha dejado un saldo preliminar de diez fallecidos: tres en Jamaica, tres en Haití, tres en Panamá y uno en República Dominicana.
La Cruz Roja Internacional estima que al menos 1,5 millones de personas podrían verse afectadas en Cuba, donde se han dispuesto albergues y operativos de emergencia en las provincias orientales.

En Jamaica, el huracán provocó daños catastróficos en viviendas, redes eléctricas y carreteras, especialmente en el extremo occidental de la isla, donde miles de familias fueron evacuadas.

Amenaza a otras zonas del Caribe

Los modelos de pronóstico advierten que Melissa continuará desplazándose lentamente hacia el este de Cuba y podría afectar también el sur de las Bahamas y el archipiélago de Turcas y Caicos en las próximas horas.

Meteorólogos alertan que el lento desplazamiento del sistema aumenta el riesgo de inundaciones severas, ya que su paso prolongado intensifica la cantidad de lluvia en las zonas costeras y montañosas.

Las autoridades cubanas mantienen los equipos de rescate y respuesta rápida en máxima alerta, mientras organismos internacionales coordinan ayuda humanitaria ante la magnitud del desastre.