Durante su más reciente visita al Huila, el vicecontralor general de la República, Carlos Mario Zuluaga Pardo, confiró que tres grandes proyectos de infraestructura en el departamento fueron incluidos dentro del listado de obras de vigilancia prioritaria por parte del órgano de control fiscal. En conjunto, estos proyectos representan inversiones que superan los $5.3 billones de pesos, y su adecuada ejecución será determinante para el futuro económico y social de la región.

Bajo lupa

La obra de mayor envergadura es la concesión vial Neiva–Mocoa–Santana, un proyecto de $5.1 billones de pesos que busca modernizar la conectividad entre el centro y el sur del país. Zuluaga destacó que esta concesión hace parte de las 29 más grandes de Colombia, y que por su impacto regional requiere un seguimiento riguroso para garantizar el cumplimiento de los plazos, la calidad de las obras y la transparencia en la administración de los recursos.

“El Huila no puede darse el lujo de tener proyectos de este tamaño con retrasos o irregularidades. Son inversiones que definirán el desarrollo del departamento por los próximos 30 años”, afirmó el vicecontralor.

Agricultura y educación

Además de la concesión vial, la Contraloría puso su atención sobre el Distrito de Riego Tesalia–Paicol, una obra estratégica para el impulso agroproductivo del occidente del Huila. Este sistema busca optimizar el uso del agua para miles de hectáreas de cultivos, pero enfrenta demoras que han limitado sus beneficios reales para las comunidades campesinas.

En el ámbito educativo, el organismo de control señaló las infraestructuras inconclusas del Fondo de Infraestructura Educativa, un programa que dejó varios proyectos pendientes en municipios huilenses. La falta de entrega de estos espacios afecta directamente el acceso a la educación y la calidad de las condiciones escolares para cientos de niños y jóvenes.

Compromiso

Zuluaga Pardo reiteró que la entidad está fortaleciendo sus acciones de control preventivo para evitar sobrecostos, incumplimientos o posibles hechos de corrupción. Enfatizó que el seguimiento no busca frenar la inversión pública, sino garantizar que cada peso invertido tenga un verdadero impacto en el bienestar ciudadano.

“La Contraloría quiere ser un aliado del desarrollo regional. Nuestro objetivo es acompañar la ejecución de los proyectos, no aparecer solo cuando ya hay un daño fiscal”, puntualizó.

Con estas medidas, la Contraloría reafirma su papel como garante de la transparencia y eficiencia en el uso de los recursos públicos, enviando un mensaje claro: en el Huila, las mega inversiones estarán bajo la lupa y no se permitirá que el progreso quede a medio camino.