La consulta interpartidista del Pacto Histórico en Nariño fue, ante todo, un ejercicio democrático que debe ser reconocido. En medio de la confusión, la falta de instalación de mesas y las múltiples denuncias sobre irregularidades logísticas, el proceso se surtió. Y eso, en un país donde la participación democrática suele ser obstaculizada o desmotivada, representa un paso adelante, expresó la candidata a la Cámara de Representantes, Alejandra Abasolo.
Al respecto, agregó que la comunidad acudió a las urnas con la convicción de que la política se transforma participando, no desde la apatía. Por eso, merecen reconocimiento quienes asumieron este ejercicio con responsabilidad y compromiso.
Situación preocupante
Abasolo señalo que lo preocupante viene después. En las horas y días posteriores a la jornada, surgieron discursos que buscan dividir e imponer una narrativa de ganadores y perdedores; como si lo ocurrido hubiera sido una competencia entre enemigos y no una deliberación entre compañeros de camino. Esa lectura es profundamente equivocada y peligrosa.
Ejercicio interpartidista
Alejandra Abasolo expresó que la consulta no fue una elección general, fue un ejercicio interpartidista para definir candidaturas dentro de una misma casa política. Nadie ganó ni perdió. Todos, con sus trayectorias, votos e ideas, aportaron a la construcción de un proyecto que aspira a representar a Nariño desde una visión progresista y transformadora.
“Ahora que el proceso está cumplido, el momento exige grandeza, ahora es cuando todos los partidos y candidatos que aspiran a cargos de elección popular deben dejar atrás las fracturas y trabajar desde la unidad, en el respeto y la madurez política. Nariño no necesita más disputas internas ni luchas de egos; requiere coherencia, propósito y compromiso con sus comunidades.”, dijo la candidata.
Añadió que ·”el reto es que la agenda deje de girar en torno a nombres y empiece a hacerlo alrededor del territorio. Que la conversación se enfoque en cómo fortalecer la economía regional, cómo recuperar la confianza ciudadana, cómo garantizar la representación de las voces rurales, indígenas, afro y populares que esperan resultados concretos. Porque si algo debe quedarnos claro después de esta consulta, es que el verdadero triunfo no pertenece a una persona o grupo político, sino a Nariño. Cuando la política se hace con el corazón en el territorio y no con cálculo electoral, es el pueblo quien gana.
Que esta consulta sea entonces el punto de partida, no de ruptura. El inicio de una etapa donde la diversidad de ideas sea la mayor fortaleza y no el motivo de división. Con la unidad, la coherencia y el respeto a quienes piensan diferente, pero comparten el mismo sueño de un Nariño digno y representado, expreso la aspirante al Congreso de la República, Alejandra Abasolo.
