El centro de Pitalito, tradicional punto de encuentro y eje comercial del municipio, atraviesa una preocupante crisis de deterioro urbano. Los habitantes y comerciantes denuncian el uso indebido de varios espacios públicos, que hoy están convertidos en baños improvisados y zonas de permanencia de habitantes de calle.
Entre los sectores más afectados se encuentran los alrededores del Banco Popular, el Colegio de La Presentación y el parque principal, donde los malos olores, los desechos acumulados y los constantes hechos de inseguridad generan inconformismo generalizado.

“Esto es insostenible. Cada mañana debemos limpiar los andenes porque las paredes amanecen sucias y con desechos humanos. Además, la presencia de indigentes ha aumentado, lo que genera inseguridad para los transeúntes y afecta el comercio”, denunció Martha López, comerciante del sector.

La comunidad ha elevado su voz de protesta a la Secretaría de Gobierno, en cabeza de Francisco Cardoso, a quien exigen una intervención inmediata y sostenida. Los laboyanos consideran que la falta de control y mantenimiento del espacio público está deteriorando la imagen del municipio y generando un foco de riesgo sanitario.

“Lo que pedimos no es una limpieza momentánea, sino un plan de acción permanente. Pitalito no puede seguir con sus principales calles convertidas en vertederos o refugios improvisados. Necesitamos autoridad, presencia policial y una estrategia real de recuperación urbana”, agregó Luis Alberto Peña, líder comunitario del centro.

Abandono institucional

La denuncia pública también incluye el llamado a la Policía Nacional, para reforzar la vigilancia y el control en horas de la noche, cuando se incrementan los comportamientos indebidos y las riñas. Los residentes señalan que la falta de operativos ha permitido que el problema se extienda sin control.

Ante el clamor ciudadano, los habitantes de Pitalito esperan respuestas concretas de la Alcaldía y de la Secretaría de Gobierno. Solicitan campañas de sensibilización sobre el cuidado del espacio público, mayor control sobre el manejo de basuras y una estrategia social para atender la problemática de los habitantes de calle.

“Queremos un centro limpio, seguro y digno para todos. No pedimos lujos, solo respeto por la ciudad”, concluyó un grupo de vecinos en su denuncia, acompañada de fotografías que evidencian el abandono y la falta de gestión institucional.

La comunidad exige acciones reales que devuelvan el orden, la limpieza y la seguridad a una zona que es símbolo de identidad y desarrollo para todo el municipio.