Un reciente informe revela que las selvas tropicales más extensas de África ya no absorben más dióxido de carbono de lo que emiten, un giro alarmante que cambia la dinámica del cambio climático mundial. La transformación se atribuye al aumento de deforestación, incendios y degradación forestal — lo que agrava la crisis ambiental y pone en riesgo ecosistemas claves y biodiversidad.