Una protesta protagonizada por adolescentes encendió las alarmas en Australia luego de que al menos 200 jóvenes saquearan un supermercado de la cadena Woolworths en la localidad de Mordialloc, al sur de Melbourne. Los disturbios estarían relacionados con el rechazo a la reciente prohibición del uso de redes sociales para menores de edad, medida adoptada por el Gobierno australiano por razones de salud mental.

De acuerdo con las autoridades, el hecho incluyó destrozos, robos masivos y escenas inusuales que obligaron a la intervención de la Policía Antidisturbios. Varios de los participantes ingresaron completamente desnudos al establecimiento, lo que agravó la situación y generó conmoción entre trabajadores y residentes de la zona.

El Gobierno australiano defendió la restricción señalando que se basa en múltiples estudios que evidencian un deterioro progresivo de la salud mental en niños y adolescentes asociado al uso intensivo de redes sociales. Datos del eSafety Commissioner 2024–2025 indican que el 53 % de los menores ha sufrido acoso emocional, y que cerca de la mitad de estos casos se originan en entornos digitales.

Expertos han advertido que la comparación constante, el ciberacoso y el bullying en línea son factores que incrementan los niveles de ansiedad, depresión y conductas autolesivas entre los jóvenes. Casos emblemáticos, como el de Amy “Dolly” Everett, una adolescente que se suicidó en 2018 tras sufrir hostigamiento digital, influyeron en el debate que dio origen a la nueva legislación.

El saqueo dejó daños materiales significativos y reabrió la discusión sobre la forma en que se comunican y aplican este tipo de restricciones. Mientras sectores políticos y especialistas respaldan la prohibición como una medida de protección, otros advierten que la falta de pedagogía y acompañamiento podría provocar reacciones extremas como la registrada en Melbourne.