Con la llegada de las fiestas de fin de año, las calles se llenan de luces, música y celebraciones. Sin embargo, para miles de animales de compañía, estos días se convierten en una verdadera pesadilla. La quema de pólvora no solo afecta a las personas, sino que genera un grave impacto en perros y gatos, quienes sufren de manera silenciosa las consecuencias del ruido extremo.

Veterinarios y defensores de animales advierten que los sonidos fuertes y repentinos provocan en los peluditos altos niveles de estrés, ansiedad y pánico. Muchos animales tiemblan, se esconden, lloran de manera persistente o intentan huir, lo que puede causar accidentes, pérdidas e incluso la muerte al escapar desorientados.
“El oído de los animales es mucho más sensible que el humano. Un estallido de pólvora puede ser para ellos como una explosión a pocos metros”, explican expertos en comportamiento animal. Además del daño emocional, la pólvora puede generar problemas físicos como taquicardias, convulsiones, dificultades respiratorias y, en casos extremos, paros cardíacos.
