La noche del 24 de diciembre, tradicionalmente asociada a la unión familiar y la celebración, quedó marcada por la violencia y la tragedia en el municipio de La Plata, Huila. En cuestión de horas, dos jóvenes pertenecientes a una misma familia perdieron la vida en hechos distintos, generando consternación y profundo dolor entre los habitantes de esta localidad del occidente del departamento.
El primer suceso se registró en un estanco ubicado en la calle 11 con carrera 7, en el barrio San Rafael. En ese lugar perdió la vida Erick Ceballos Cuchimba, soldado del Ejército Nacional, quien se encontraba de permiso disfrutando de las festividades decembrinas junto a sus seres queridos. De acuerdo con las primeras versiones recopiladas por las autoridades, el uniformado no habría participado directamente en la riña que se desató al interior del establecimiento.
Hechos
Testigos indicaron que, en medio de una confrontación entre varias personas, se produjo un ataque con arma blanca que terminó impactando mortalmente al joven soldado, quien habría quedado atrapado en un hecho de intolerancia ajeno a su voluntad. Pese a los intentos por auxiliarlo y trasladarlo a un centro asistencial, la gravedad de la herida le causó la muerte, generando conmoción entre quienes presenciaron la escena.
Mientras familiares y amigos asimilaban lo ocurrido, una segunda tragedia golpeó con fuerza a la misma familia. Un primo del uniformado, al parecer alertado por la situación y en medio de la angustia por encontrarlo, se desplazaba por las vías del municipio cuando sufrió un accidente de tránsito. El siniestro ocurrió frente al centro recreacional El Pomo, donde el joven perdió la vida de manera inmediata debido a la magnitud del impacto.
La doble tragedia dejó a una familia sumida en el dolor y a una comunidad entera en estado de shock. En pocas horas, la alegría propia de la Nochebuena se transformó en luto, silencio y preguntas sin respuesta, en un municipio que aún intenta entender cómo una fecha de celebración terminó cobrando dos vidas jóvenes.
Estos hechos reavivaron el debate sobre la seguridad ciudadana, el consumo excesivo de alcohol y los episodios de intolerancia que se presentan durante las festividades. Para muchos habitantes de La Plata, lo ocurrido refleja una preocupante normalización de la violencia, incluso en espacios de esparcimiento y en fechas que deberían estar marcadas por la paz y el respeto.
Las autoridades adelantan las investigaciones correspondientes para esclarecer plenamente las circunstancias del homicidio y del accidente de tránsito. Entre tanto, la ciudadanía hace un llamado a reforzar las medidas de prevención, control y convivencia, con el fin de evitar que tragedias similares se repitan.
La Navidad en La Plata quedará marcada como una de las más dolorosas de los últimos años, no solo para las familias afectadas, sino para todo un municipio que hoy lamenta la pérdida de dos de sus jóvenes y reflexiona sobre la urgencia de recuperar la tranquilidad y el respeto por la vida.

