La frontera entre Colombia y Ecuador se ha consolidado como uno de los principales corredores del crimen organizado en la región. De acuerdo con informes de seguridad, al menos 90 pasos ilegales estarían bajo el control de estructuras delincuenciales que se disputan el dominio de las economías ilícitas en esta zona estratégica del suroccidente del país.

Colombia y Ecuador comparten 586 kilómetros de frontera, un territorio que desde hace más de una década es aprovechado por grupos armados ilegales para el tráfico de drogas, armas, combustible y migrantes. En el pasado, esta región fue dominada por las Farc; hoy, el control lo ejercen principalmente disidencias de ese grupo, además del Clan del Golfo y organizaciones criminales ecuatorianas.

En el departamento del Putumayo operan los llamados Comandos de Frontera, una estructura criminal que cuenta con cerca de 523 integrantes y que es señalada como responsable del asesinato de once militares ecuatorianos ocurrido en mayo de 2025. En Nariño, por su parte, tiene presencia La Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano, con aproximadamente 750 hombres armados, que disputa rutas y territorios clave para el narcotráfico.

Del lado ecuatoriano, organizaciones como Los Choneros y Los Lobos mantienen una fuerte influencia en la frontera. Ambos grupos fueron declarados recientemente por Estados Unidos como organizaciones terroristas, debido a su poder armado y a su participación en redes criminales transnacionales.

El experto en seguridad Andrés Nieto advirtió que estas estructuras han logrado establecer una especie de “gobernanza criminal” en la zona. “Incluso después de operativos muy fuertes por parte de las autoridades ecuatorianas en años anteriores, estos grupos han mantenido el control territorial y social en varios sectores de la frontera”, explicó.

Ante este panorama, el ministro de Defensa de Colombia, general (r) Pedro Sánchez, aseguró que las Fuerzas Militares han intensificado las operaciones conjuntas en la región. Según el funcionario, en el último año se han desarrollado 196 combates en Putumayo y Nariño, lo que ha permitido la captura de varios integrantes de estas organizaciones y la afectación de sus estructuras criminales.

Pese a estos esfuerzos, las autoridades reconocen que la extensión del territorio, la compleja geografía y la porosidad de la frontera continúan facilitando el accionar de los grupos ilegales, lo que mantiene en alerta a ambos países frente al avance del crimen organizado transnacional.