En una decisión histórica tomada el 27 de enero de 2026, los ministros de la Unión Europea aprobaron una nueva ley que obliga a los países miembros a poner fin a sus importaciones de gas natural ruso para finales de 2027. El objetivo de esta medida es reforzar la seguridad energética del bloque y disminuir la dependencia de la energía rusa casi cuatro años después del inicio de la invasión de Ucrania. Aspectos clave de la ley aprobada: La UE prohibirá nuevos contratos de gas ruso y exigirá la terminación de los existentes antes del 30 de septiembre de 2027, con cierta flexibilidad según disponibilidad de alternativas energéticas. Países como Eslovaquia y Hungría votaron en contra, mientras que Bulgaria se abstuvo. El bloque busca impulsar fuentes de energía más limpias y locales, reduciendo tanto riesgos geopolíticos como la huella de carbono
