En medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Cuba, el Gobierno de China reafirmó este martes su respaldo político y apoyo a la isla ante las presiones económicas y diplomáticas de Washington, que según Pekín ponen en riesgo la paz y la estabilidad regional.
El pronunciamiento de Pekín fue hecho por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, quien aseguró que China “seguiría proporcionando a Cuba todo el apoyo y la ayuda que sea posible”. Además, el representante instó a Estados Unidos a levantar de inmediato el bloqueo y las sanciones contra Cuba, calificando estas medidas de perjudiciales para el pueblo cubano y contrarias al derecho internacional.
Estas declaraciones se producen en un clima de alta tensión en el Caribe, luego de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, aliado histórico de La Habana, durante una operación militar en Caracas que también tuvo como saldo la muerte de militares cubanos que formaban parte de su seguridad.
Desde Washington, el presidente Donald Trump ha intensificado la presión sobre Cuba, anunciando que podría cortar por completo el flujo de petróleo y ayuda financiera que llegaba desde Venezuela y advirtiendo que la isla debería aceptar un “acuerdo” con Estados Unidos antes de que sea “demasiado tarde”. Informes internacionales también señalan que la administración estadounidense considera incluso la opción de un bloqueo naval para detener las importaciones de crudo hacia Cuba, una medida que elevaría aún más las tensiones en la región.
Para Pekín, estas acciones no solo afectan a Cuba, sino que también ponen en riesgo la estabilidad hemisférica. El portavoz chino subrayó que la postura de su país se basa en la defensa de la soberanía y de los derechos del pueblo cubano, y llamó a Washington a detener lo que consideró acciones unilaterales hostiles.
La situación sigue evolucionando, con llamados internacionales a la moderación y reclamos de respeto al derecho internacional, mientras los países de la región observan de cerca el impacto que estas tensiones podrían tener sobre la seguridad y la economía caribeña.
