La retirada de la bandera arcoíris del Monumento Nacional de Stonewall, considerado el sitio patrimonial más emblemático para la comunidad LGBTQ en Estados Unidos, provocó este martes una fuerte jornada de protestas en Manhattan.

La medida responde a nuevas normas adoptadas por el gobierno del presidente Donald Trump, que restringen el uso de emblemas distintos a la bandera nacional y a las insignias oficiales del Departamento del Interior en espacios federales.

Indignación frente a un símbolo histórico

Tras conocerse la decisión, cerca de un centenar de manifestantes se congregó frente al monumento, muchos envueltos en banderas multicolores y portando pancartas de rechazo. Los asistentes calificaron la medida como “una bofetada en la cara” para la comunidad LGBTQ.

La protesta transformó el parque en un mosaico de banderas arcoíris, en contraste con la ausencia del símbolo oficial que durante años había ondeado en el lugar.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, también expresó su desacuerdo a través de la red social X:

“Ningún acto de borrado podrá cambiar o silenciar la historia”.

Un sitio clave para la memoria LGBTQ

La decisión se suma a otras acciones recientes del gobierno federal, entre ellas la eliminación de referencias a personas trans y queer en el sitio web del monumento y en portales oficiales.

El Monumento Nacional de Stonewall conmemora los disturbios de 1969, originados tras una redada policial en el bar Stonewall Inn, hechos que marcaron el nacimiento del movimiento moderno por los derechos de las personas homosexuales, transgénero y no binarias en Estados Unidos.

Organizaciones defensoras de derechos civiles han advertido que la retirada del emblema representa un retroceso simbólico, mientras que autoridades federales sostienen que se trata de la aplicación de lineamientos sobre uso de símbolos en espacios gubernamentales.

La controversia continúa generando reacciones políticas y sociales en todo el país.