La comunidad del barrio Altos de Anganoy, al oriente de Pasto, vive en constante estado de alerta debido al grave deterioro de sus vías principales, que se han convertido en una amenaza para la integridad de quienes transitan por ellas diariamente.
Los numerosos baches, huecos y tramos erosionados no solo dificultan la movilidad, sino que han provocado una creciente ola de accidentes, muchos de ellos protagonizados por motociclistas que pierden el control de sus vehículos al intentar esquivar el terreno irregular. En temporadas de lluvia, la situación se agrava, ya que el agua oculta los huecos y transforma las calles en verdaderas trampas de barro.
“Esto ya no es solo un problema de incomodidad, es un problema de seguridad pública”, afirma Julia Gonzales, líder del sector. “Cada vez es más común ver a personas accidentadas, sobre todo jóvenes en moto. Hemos tenido casos de caídas graves por culpa de los huecos invisibles cuando llueve. El peligro es permanente, y nadie hace nada”.
El riesgo es mayor en las noches, cuando la escasa iluminación y el mal estado del terreno dificultan aún más la visibilidad. A esto se suma el aumento en las tarifas de transporte, ya que los conductores se niegan a ingresar al barrio o cobran más por el estado de las calles.
Nicol Villota, otra residente, enfatiza que este no es solo un inconveniente vecinal, sino una crisis de infraestructura urbana que está poniendo en riesgo a menores de edad y personas mayores.
“Los niños tienen que caminar por esas calles para llegar a la escuela, muchas veces entre la lluvia y el barro. Un resbalón puede ser fatal. Nos sentimos totalmente abandonados por la Alcaldía”, afirmó.
La comunidad ha elevado en reiteradas ocasiones peticiones a las autoridades municipales, exigiendo una intervención urgente. Hasta ahora, no se ha obtenido una respuesta clara ni un cronograma de solución.
