Operación nocturna, convoy militar y 13 kilos de uranio: así salió material nuclear de Venezuela rumbo a EE.UU.

En una noche cerrada de finales de abril, un convoy militar venezolano se movió en completo silencio por más de 160 kilómetros, desde el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), a las afueras de Caracas, hasta el puerto de Puerto Cabello. Nadie sabía entonces lo que estaba ocurriendo.

Semanas después se conoció el verdadero motivo del hermetismo: dentro de uno de los vehículos se transportaba un contenedor con cerca de 13 kilogramos de uranio altamente enriquecido, un material nuclear sensible que terminó siendo enviado a Estados Unidos en una operación internacional cuidadosamente planificada.

El traslado, realizado con participación de Venezuela, Estados Unidos, Reino Unido y supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se mantuvo bajo estrictas medidas de seguridad debido al potencial riesgo del material si caía en manos equivocadas.

De acuerdo con el OIEA, la operación fue el resultado de años de coordinación para retirar este tipo de material de instalaciones de investigación y reducir riesgos de proliferación nuclear en el mundo.

El uranio transportado está clasificado como altamente enriquecido (HEU), es decir, con una concentración superior al 20 % del isótopo uranio-235. Aunque puede tener usos científicos y energéticos controlados, expertos advierten que, en ciertos niveles, también puede ser utilizado como base para material de uso militar si se somete a procesos adicionales de refinamiento.

Según especialistas citados en el informe, los 13 kilos trasladados serían suficientes, en teoría, para ser reprocesados, aunque el nivel de enriquecimiento reportado se encontraba muy por debajo del grado necesario para fines armamentísticos.

Aun así, la operación ha sido catalogada como una de las más delicadas de los últimos años en la región, no solo por el material involucrado, sino por el sigilo con el que fue ejecutada, en medio de un despliegue militar nocturno que solo salió a la luz mucho tiempo después.