
Imagen tomada de la pagina de la Alcaldía de Bogotá.
En un hecho que marca un alivio definitivo para la movilidad del nororiente de la capital, la Alcaldía Mayor de Bogotá habilitó por completo la Avenida Novena, en el tramo comprendido entre las calles 170 y 193. La entrega del último sector de esta obra pone fin a un complejo viacrucis de infraestructura que acumuló más de seis años de retrasos y constantes modificaciones presupuestales.
¿Cuándo debía ser entregado este proyecto?
El proyecto, originalmente contratado en el año 2017 durante la administración de Enrique Peñalosa, tenía estimada su entrega para el 2020. Sin embargo, tras enfrentar un laberinto de imprevistos técnicos —que incluyeron graves interferencias con las redes de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, hundimientos de calzada y rediseños vinculados a la línea de conducción de agua Tibitoc— la obra quedó paralizada.
Al asumir el cargo, la actual administración distrital encontró el proyecto con un 75% de avance y profundas dificultades de financiación. Tras una inyección presupuestal que elevó la inversión total por encima de los $159.000 millones de pesos, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) aceleró las labores para abrir paulatinamente tramos de esta vía. Durante la entrega final, el alcalde Carlos Fernando Galán presentó disculpas públicas a los ciudadanos por la desproporcionada espera, enfatizando que situaciones de este calibre no pueden repetirse en los proyectos venideros de la ciudad.
Datos del corredor
El nuevo corredor cuenta con 2.3 kilómetros de vía distribuidos en dos calzadas de tres carriles cada una, acompañados por 2.3 kilómetros de ciclorruta, 23.000 metros cuadrados de espacio público peatonal, 254 luminarias nuevas y la siembra de 387 árboles. Adicionalmente, el colectivo Monster Paint intervino el sector con 1.413 metros cuadrados de murales artísticos inspirados en la biodiversidad de la Sabana.
De acuerdo con las estimaciones del IDU, esta apertura beneficiará directamente a más de un millón de habitantes de barrios como San Antonio, Tibabita, Lijacá, Verbenal y Villas de Aranjuez, quienes verán reducciones de entre 35 y 45 minutos en sus tiempos diarios de viaje. Asimismo, el corredor actuará como una válvula de escape clave para mitigar el tráfico pesado de arterias colapsadas como la Autopista Norte y la Carrera Séptima.
