Las mañanas y noches prácticamente han dejado de existir en Banda, un distrito del estado indio de Uttar Pradesh, donde los habitantes enfrentan este verano temperaturas extremas que alcanzan los 48°C.

El sol, incluso a primera hora de la mañana, se muestra con un resplandor tan intenso que las sombras desaparecen antes del desayuno, describen los locales. Durante mayo, Banda ocupó los primeros lugares de una clasificación nacional nada envidiable: el lugar más caluroso del país.

Con más de dos millones de habitantes, muchos de los cuales trabajan en agricultura, construcción y transporte, la población ha tenido que reorganizar su rutina diaria para soportar el calor. En el mercado de verduras de Atarra, a 30 kilómetros de la sede del distrito, los comerciantes llegan al amanecer para vender rápidamente productos como tomates, calabazas, guindillas, limones y melones, y regresar a casa antes de que el calor se intensifique.

Ram Chandra, un empleado ferroviario local, afirmó que el calor de este verano es el peor que ha experimentado en sus años de trabajo, reflejando la dureza de la ola de calor que afecta a la región.

El fenómeno no solo altera la vida cotidiana, sino que también plantea desafíos económicos y sociales para quienes dependen de actividades al aire libre, mientras los científicos advierten sobre el aumento de eventos climáticos extremos en varias partes del planeta.