El 13 de octubre de 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, que transportaba a 45 personas entre pasajeros y tripulantes, se estrelló en la cordillera de los Andes mientras viajaba desde Montevideo hacia Santiago de Chile. Lo que comenzó como un accidente aéreo terminó convirtiéndose en una de las historias de supervivencia más impactantes de la historia.

La aeronave, un Fairchild FH-227D, enfrentaba condiciones meteorológicas adversas cuando un error de navegación llevó a los pilotos a iniciar el descenso antes de tiempo. Al salir de las nubes, la tripulación descubrió que aún se encontraba rodeada de montañas. El avión impactó contra una ladera, perdió las alas y parte de la cola antes de deslizarse por un glaciar hasta detenerse en medio de la nieve.

De las 45 personas a bordo, varias murieron en el impacto y otras fallecieron en los días posteriores debido a las heridas, el frío extremo y las difíciles condiciones de supervivencia. Los sobrevivientes quedaron aislados a más de 3.600 metros de altura, sin alimentos suficientes, con escasa ropa para soportar temperaturas bajo cero y sin posibilidad de comunicarse con el exterior.

Tras escuchar por radio que las labores de búsqueda habían sido suspendidas, el grupo comprendió que debía luchar por su cuenta para seguir con vida. Durante 72 días soportaron tormentas de nieve, avalanchas y hambre extrema. En una decisión desesperada para sobrevivir, recurrieron al consumo de los cuerpos de quienes habían fallecido en el accidente, un hecho que más tarde generó un intenso debate ético y religioso en todo el mundo.

La esperanza llegó en diciembre de 1972, cuando dos de los sobrevivientes, Nando Parrado y Roberto Canessa, emprendieron una arriesgada travesía a través de las montañas en busca de ayuda. Después de varios días de caminata lograron contactar a un arriero chileno, lo que permitió organizar el rescate de los supervivientes restantes.

Finalmente, 16 personas fueron rescatadas con vida los días 22 y 23 de diciembre, más de dos meses después del accidente. La historia pasó a conocerse como la Tragedia de los Andes o el Milagro de los Andes, y ha sido relatada en libros, documentales y películas como Alive y La sociedad de la nieve.

Más de cinco décadas después, el vuelo 571 continúa siendo un símbolo de resistencia humana, solidaridad y capacidad de supervivencia frente a circunstancias extremas.