La restauración de la pintura «Dejen que los niños vengan a mí», atribuida a Rembrandt, permitió descubrir detalles ocultos durante siglos y confirmar la mano original del maestro holandés. Los trabajos eliminaron repintes posteriores que habían alterado significativamente la composición de la obra.

Uno de los hallazgos más relevantes fue que una figura central, originalmente representada como un hombre de tez morena con barba negra y turbante, había sido sustituida por un hombre blanco con un gorro tradicional neerlandés. Según los expertos, este cambio modificó el significado de la pintura, que buscaba transmitir un mensaje de inclusión y tolerancia religiosa en un contexto marcado por la Guerra de los Treinta Años y la llegada de refugiados a los Países Bajos. La obra será subastada por Sotheby’s en Londres el 1 de julio con una valoración estimada de entre 8 y 12 millones de libras esterlinas.