Dos potentes terremotos sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio, provocando una de las mayores tragedias naturales registradas en el país en las últimas décadas. El balance más reciente indica que al menos 1.430 personas han perdido la vida y más de 3.200 resultaron heridas, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate entre los edificios colapsados.

Las zonas más afectadas fueron Caracas y el estado de La Guaira, donde decenas de construcciones se derrumbaron y miles de familias quedaron sin vivienda. Equipos de rescate, bomberos, personal médico y voluntarios trabajan de manera ininterrumpida para localizar sobrevivientes y brindar ayuda a los damnificados.

Las autoridades mantienen la alerta debido a las réplicas registradas después de los sismos y han solicitado apoyo internacional para fortalecer las operaciones de rescate y la atención humanitaria. Diversos países ya han enviado especialistas, suministros médicos y ayuda de emergencia para apoyar a la población afectada.

Mientras tanto, organizaciones humanitarias han advertido sobre la situación de miles de personas que permanecen en refugios temporales y de numerosos menores que quedaron separados de sus familias durante la emergencia.