La ciudad de Cali cerró el primer semestre de 2026 con una cifra preocupante: 500 homicidios registrados entre el 1 de enero y mediados de junio, de acuerdo con datos del Observatorio de Seguridad. El panorama mantiene en alerta a las autoridades locales y a la ciudadanía, ya que, de mantenerse esta tendencia, la capital del Valle del Cauca podría superar los mil asesinatos al finalizar el año.

Las estadísticas muestran que la mayoría de las víctimas fueron hombres, con 462 casos, mientras que 38 correspondieron a mujeres. Además, las armas de fuego continúan siendo el principal instrumento utilizado en estos delitos, al estar presentes en más del 80 % de los homicidios registrados durante el periodo analizado.

Las comunas del oriente de Cali siguen concentrando los mayores índices de violencia. Entre las zonas más afectadas se encuentran las comunas 15, 21, 14, 13 y 18, así como barrios como El Morichal, Potrero Grande, Manuela Beltrán, Alto Nápoles, Mojica y El Retiro, donde la presencia de estructuras criminales y economías ilegales continúa siendo uno de los principales factores que alimentan la inseguridad.

Estrategias

Ante este panorama, la Secretaría de Seguridad y Justicia de Cali informó que durante el primer semestre del año fortaleció las acciones conjuntas con la Fuerza Pública y la Fiscalía General de la Nación para combatir las organizaciones criminales responsables de gran parte de la violencia en la ciudad.

Las autoridades han incrementado los operativos contra el porte ilegal de armas, el microtráfico y las bandas delincuenciales, además de reforzar la capacidad investigativa mediante la asignación de fiscales especializados en delitos contra la vida para cada distrito de policía.

Esta estrategia busca acelerar las investigaciones, mejorar las capturas y avanzar en la judicialización de quienes participan en homicidios y otras actividades delictivas de alto impacto.

Asimismo, la Administración Distrital aseguró que durante el actual gobierno se registra una reducción en el número de homicidios frente a administraciones anteriores al comparar los primeros dos años y medio de gestión, aunque reconoce que el desafío continúa siendo significativo.

Prevención

Además de las acciones policiales, el Distrito ha desarrollado programas sociales enfocados en las comunas con mayores índices de violencia. Estas iniciativas incluyen recuperación del espacio público, actividades deportivas y culturales, intervención en instituciones educativas, atención a familias vulnerables y estrategias para prevenir el reclutamiento de menores por parte de grupos criminales.

Uno de los programas más importantes es En la Buena, dirigido a jóvenes de sectores priorizados mediante procesos de acompañamiento psicosocial, formación comunitaria y promoción de actividades recreativas. Según la Alcaldía, más de 3.400 jóvenes han participado en esta estrategia durante la actual administración.

Los jóvenes siguen siendo las principales víctimas

Las cifras del Observatorio de Seguridad también evidencian que los jóvenes continúan siendo la población más afectada por la violencia. Un total de 170 víctimas tenían entre 18 y 28 años, mientras que 37 correspondían a adolescentes entre los 12 y 17 años.

Esta situación ha llevado a expertos en seguridad y convivencia a insistir en la necesidad de fortalecer programas preventivos que ofrezcan oportunidades reales de educación, empleo, capacitación y acompañamiento permanente para evitar que los jóvenes sean captados por organizaciones criminales.

Expertos piden intervenciones integrales

Especialistas en seguridad consideran que las acciones operativas son importantes, pero insuficientes para resolver un problema estructural que durante décadas ha afectado a Cali.

Según los analistas, la violencia homicida continúa impulsada principalmente por disputas relacionadas con el narcotráfico, el microtráfico, la extorsión y el control territorial ejercido por grupos criminales fragmentados, especialmente en el oriente de la ciudad y algunos sectores de la ladera.

Además, advierten que los programas sociales deben ser sostenibles en el tiempo y contar con mecanismos de evaluación que permitan medir su verdadero impacto sobre la reducción de los homicidios.

Un reto para el segundo semestre

Las autoridades anunciaron que durante la segunda mitad de 2026 continuarán las intervenciones focalizadas en los sectores más críticos, fortalecerán el uso de herramientas tecnológicas para prevenir el delito y mantendrán la ofensiva contra las estructuras criminales.

Sin embargo, expertos coinciden en que la disminución de los homicidios dependerá no solo del fortalecimiento de la seguridad, sino también de la generación de oportunidades sociales, educativas y laborales para las comunidades más vulnerables. La evolución de estas estrategias será determinante para evitar que Cali cierre el año con una de las cifras de homicidios más altas de los últimos años.