El Gobierno de Gustavo Petro se tambalea en sus últimos días y lo hace con un escándalo que huele a engaño y a improvisación. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, salió a reconocer que la supuesta baja de Iván Jacob Idrobo Arredondo, conocido como alias “Marlon”, nunca pudo confirmarse porque el cuerpo jamás fue recuperado. Y ahora, como si fuera una bofetada a la credibilidad oficial, circula un video en redes sociales donde el cabecilla aparece vivo, dando un discurso contra la política de Paz Total y lanzando acusaciones contra altos funcionarios.

La rabia es inevitable. ¿Cómo se atreve el Gobierno a anunciar con bombos y platillos la neutralización de un objetivo de alto valor, para luego admitir que no tienen pruebas? ¿Cómo se juega con la confianza de un país que exige resultados frente a las disidencias de las Farc? El cargado discurso oficial del 20 de junio tras la operación se derrumba como un castillo de naipes.

La verdad es cruda: alias Marlon parece seguir con vida, coleando, burlándose de un Estado que no logra ponerse los pantalones. El ministro dice que “los reportes operacionales y de inteligencia indicaban que había sido neutralizado”, pero ¿de qué sirven los reportes si no hay cuerpo, si no hay evidencia, si lo único que tenemos es un video que contradice la versión oficial?

Esto no es un error menor, es una falta de respeto monumental. El Gobierno de Petro, a punto de terminar, se despide con la misma torpeza con la que gobernó: mintiendo, improvisando, dejando dudas en cada operación. La supuesta baja de Marlon era presentada como un triunfo, como un golpe estratégico, y hoy se revela como un fracaso que expone la fragilidad de las instituciones.

La comunidad, los ciudadanos, los soldados que arriesgan su vida, todos merecen claridad. Si Marlon está vivo, que lo digan sin rodeos. Si está muerto, que lo prueben. Pero este juego de ambigüedades, este “quizás sí, quizás no”, es la evidencia de un Estado que no sabe cómo enfrentar a sus enemigos y que, en lugar de mostrar firmeza, transmite debilidad.

Alias Marlon, hombre de confianza de alias Iván Mordisco, sigue siendo un fantasma que se pasea entre la propaganda oficial y la realidad sangrienta del conflicto. Y el Gobierno de Gustavo Petro, en sus últimos días, queda marcado por la mentira, por la duda y por la incapacidad de cumplir lo que promete.