Brasil sufre pero gana y demuestra que los campeones siempre encuentran el camino
La Canarinha no jugó su mejor fútbol en Houston, pero encontró lo que los grandes equipos siempre encuentran en los momentos difíciles: carácter, paciencia y un jugador capaz de cambiar la historia cuando más se necesita. Ir perdiendo ante Japón en dieciseisavos, contra un equipo que llegaba sin haber recibido un gol en fase de grupos, era el escenario de pesadilla que nadie en el entorno de Ancelotti quería vivir. Sin embargo, Brasil nunca entró en pánico, siguió presionando con sus 19 remates y encontró la recompensa primero con la veteranía de Casemiro y luego con la irrupción de Martinelli desde el banco, un jugador que disputó solo 25 minutos y se convirtió en el héroe más inesperado del torneo.
Lo que más ilusiona de este Brasil es que ganó sufriendo, lo que significa que cuando juegue bien será imbatible. Neymar, que regresó al torneo tras cuatro años fuera de la selección, todavía no ha mostrado su mejor versión, y Vinicius Junior sigue en búsqueda de su mejor rendimiento en este Mundial. Cuando ambos estén en su nivel máximo al mismo tiempo, la Canarinha puede ser el equipo más peligroso del torneo. El próximo rival saldrá del duelo entre Noruega y Costa de Marfil, y cualquiera de los dos será un examen más exigente que Japón. Brasil sigue vivo y el sueño de la sexta estrella también.
