Japón se despide del Mundial con la frente alta tras una actuación que enamoró al mundo entero

Los Samuráis Azules se van de Houston con el corazón partido pero con la cabeza en alto después de haber dado uno de los mayores sustos del torneo a una Brasil que llegaba como favorita absoluta. Kaishu Sano marcó uno de los goles más hermosos de los dieciseisavos con un potente disparo desde fuera del área al minuto 29, y a partir de ahí Japón defendió con una disciplina y un orden táctico que mantuvo a raya a una de las selecciones más poderosas del mundo durante más de una hora. El arquero Zion Suzuki fue monumental, realizando paradas que parecían imposibles y convirtiéndose en el jugador más destacado del equipo en todo el torneo.

La eliminación duele porque llegó en el último suspiro, con un gol en el minuto 95 que rompió el sueño nipón cuando la prórroga ya parecía inevitable. Japón se va con cinco puntos en fase de grupos sin ninguna derrota, con la hazaña de haber igualado el mejor registro histórico de su selección en Mundiales, y con la satisfacción de haber llevado al límite a Brasil en dieciseisavos. El técnico Hajime Moriyasu construyó en este torneo el mejor Japón de la historia del fútbol asiático, con una generación de jugadores forjados en las mejores ligas de Europa que en el próximo Mundial de 2030 llegará todavía más madura y más peligrosa para cualquier rival del mundo.