La creciente escasez de chips de memoria, impulsada por la explosión de la inteligencia artificial (IA), llevó a la industria de los semiconductores a solicitar al gobierno del presidente Donald Trump que evite intervenir en el mercado, al considerar que esa medida podría agravar aún más la crisis de suministro.

La advertencia fue hecha por la asociación internacional SEMI, que representa a las principales compañías del sector, entre ellas Micron Technology, SK Hynix y Samsung Electronics. En una carta dirigida a altos funcionarios de la administración estadounidense, la organización instó a permitir que las empresas continúen firmando contratos de suministro a largo plazo y pidió extender los incentivos fiscales destinados a fortalecer la fabricación nacional de semiconductores.

Según el gremio, cualquier política que altere artificialmente los precios o limite las decisiones de producción podría prolongar la escasez y afectar el equilibrio del mercado. En cambio, sostiene que la solución pasa por aumentar la capacidad de fabricación y fomentar inversiones sostenidas en la industria.

La demanda de chips de memoria se ha disparado debido al crecimiento acelerado de los centros de datos y los sistemas de inteligencia artificial, generando una presión sin precedentes sobre la oferta mundial. Este escenario ha impactado sectores como el automotriz, la electrónica de consumo y la fabricación de computadores, además de provocar incrementos en los costos de dispositivos tecnológicos.

El debate también ha adquirido un componente político en Washington. Mientras el Gobierno busca alternativas para garantizar el abastecimiento de componentes estratégicos, grandes compañías tecnológicas como Apple han solicitado autorización para adquirir chips de memoria provenientes de fabricantes chinos incluidos en listas de restricciones del Pentágono.

Los analistas prevén que la presión sobre el mercado de memorias podría mantenerse durante los próximos meses, ya que las inversiones multimillonarias en infraestructura de inteligencia artificial continúan impulsando una demanda que supera ampliamente la capacidad de producción disponible.