Las celebraciones del 250.º aniversario de la independencia estadounidense se desarrollan bajo una intensa ola de calor que afecta a más de treinta estados. Las temperaturas superiores a los 40 grados han obligado a cancelar o modificar numerosos eventos públicos, mientras las autoridades despliegan operativos especiales para prevenir emergencias médicas. La situación también ha incrementado la demanda eléctrica y mantiene en alerta a los servicios meteorológicos debido al riesgo de tormentas durante los espectáculos de fuegos artificiales.
