La muerte de Adriana Manotas, una mujer de 52 años que se sometió a un procedimiento estético en un establecimiento clandestino de Bogotá, volvió a encender las alarmas sobre la proliferación de centros médicos ilegales en la capital colombiana.

De acuerdo con la información entregada por las autoridades distritales, el establecimiento donde se realizó el procedimiento funcionaba en el barrio Alquería, en la localidad de Puente Aranda, y no contaba con habilitación para prestar servicios de salud. Además, operaba sin avisos externos ni identificación visible que permitiera a los usuarios conocer la naturaleza real del lugar.

Una investigación en curso

Hasta el momento, las autoridades no han revelado públicamente la identidad de todos los propietarios o responsables directos del establecimiento. Sin embargo, la investigación de la Fiscalía General de la Nación y de la Policía Judicial busca establecer quiénes estaban detrás de la operación del centro y qué personas participaron en el procedimiento practicado a Adriana Manotas.

La Secretaría Distrital de Salud confirmó que la persona registrada como representante legal del lugar no figura como profesional habilitada dentro del talento humano en salud, lo que constituye una grave irregularidad. Asimismo, se determinó que el establecimiento no aparecía inscrito en las bases oficiales como prestador autorizado de servicios médicos.

Noticias Caracol reveló además que el sitio figuraba administrativamente como una peluquería o centro de belleza, por lo que carecía de permisos para realizar procedimientos invasivos o quirúrgicos.

¿Qué ocurrió con Adriana Manotas?

Según el reporte oficial, la mujer presentó complicaciones críticas después del procedimiento y tuvo que ser trasladada de urgencia a la IPS de la Cruz Roja en Kennedy.

Pese a los esfuerzos médicos, Adriana Manotas falleció horas después. El caso fue reportado a través de la Línea de Emergencias 123, lo que permitió la intervención inmediata de las autoridades distritales y el inicio de las diligencias judiciales correspondientes.

La Secretaría de Salud, la Secretaría de Gobierno, la Alcaldía Local de Puente Aranda y la SIJÍN realizaron inspecciones en el inmueble para recopilar pruebas y establecer responsabilidades penales y administrativas.

Un problema que se repite en Bogotá

La muerte de Adriana Manotas ocurre apenas semanas después de otro caso que conmocionó al país: el de Yulixa Toloza, quien también murió tras practicarse un procedimiento en un establecimiento clandestino.

En ambos casos, las autoridades encontraron un patrón similar: establecimientos registrados como peluquerías o centros de belleza que, presuntamente, realizaban procedimientos invasivos sin autorización sanitaria. Estos hechos han generado preocupación por la existencia de redes de clínicas de garaje que operan al margen de la ley.

La Alcaldía de Bogotá informó que durante 2026 se han intensificado los operativos contra este tipo de establecimientos, logrando el cierre de múltiples centros irregulares y la incautación de insumos médicos utilizados sin los debidos controles sanitarios.

¿Qué dicen las autoridades?

Las autoridades distritales lamentaron el fallecimiento de Adriana Manotas y reiteraron el llamado a la ciudadanía para verificar que cualquier clínica o centro médico cuente con la habilitación correspondiente antes de someterse a procedimientos estéticos.

La Secretaría Distrital de Salud habilitó la línea telefónica 601 364 9550 para que los ciudadanos denuncien establecimientos sospechosos o presuntamente ilegales. Además, insistió en que los pacientes deben comprobar la idoneidad de los profesionales y la autorización de los centros médicos donde serán atendidos.

El debate sobre la regulación de las cirugías estéticas

El caso de Adriana Manotas vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la regulación y vigilancia del sector estético en Colombia.

Diversos expertos han advertido que la demanda de procedimientos de bajo costo ha permitido el crecimiento de centros clandestinos que operan sin controles sanitarios y ponen en riesgo la vida de cientos de personas cada año.

Colombia es uno de los principales destinos de turismo médico y cirugía estética en América Latina; sin embargo, la proliferación de establecimientos ilegales sigue siendo uno de los mayores desafíos para las autoridades sanitarias y judiciales.