Las investigaciones por la muerte de Adriana Manotas Rodríguez, de 52 años, continúan revelando nuevas irregularidades alrededor del establecimiento donde fue sometida a un procedimiento estético en la localidad de Puente Aranda, en Bogotá.
Tras un operativo conjunto entre la Secretaría Distrital de Salud, la Fiscalía y la Policía Nacional, las autoridades inspeccionaron el inmueble y encontraron evidencia de que allí se practicaban procedimientos médicos invasivos sin contar con la habilitación exigida por la ley. Durante la diligencia fueron hallados insumos quirúrgicos y residuos biológicos, elementos que reforzaron la hipótesis de que el lugar funcionaba como una clínica clandestina.
La Secretaría de Salud confirmó que el establecimiento no figuraba como prestador autorizado de servicios de salud y que la persona señalada como responsable del lugar no estaba habilitada para ejercer actividades médicas. Además, el sitio ya había sido objeto de medidas sanitarias desde noviembre de 2025, las cuales continuaban vigentes al momento del procedimiento, pero fueron incumplidas por quienes seguían operando allí.
Según la información oficial, Adriana Manotas presentó graves complicaciones tras la intervención y fue trasladada de urgencia a una sede de la Cruz Roja en la localidad de Kennedy, donde falleció pese a los esfuerzos del personal médico. El caso ha generado una nueva alerta sobre los riesgos de acudir a establecimientos que ofrecen procedimientos estéticos sin los permisos y controles requeridos.
Las autoridades mantienen abierta la investigación para establecer las responsabilidades penales y administrativas derivadas de este caso. Mientras tanto, el Distrito reiteró el llamado a los ciudadanos para verificar que tanto el centro médico como el profesional encargado del procedimiento cuenten con la habilitación correspondiente antes de someterse a cualquier intervención estética.
