Francia llora su eliminación y un país entero procesa el dolor de quedarse sin final

Las calles de París, Lyon y Marsella que días atrás vibraban con la ilusión de una tercera final consecutiva amanecieron este miércoles con un silencio pesado y difícil de describir. Los aficionados que habían llenado los fanáticos de toda Francia para ver el partido ante España salieron de los bares y las plazas con la cabeza gacha y los ojos rojos, incapaces de procesar cómo una selección con tanto talento no pudo generar una sola ocasión clara de gol ante La Roja durante 90 minutos. Las redes sociales francesas estallaron con una mezcla de tristeza, rabia y preguntas sin respuesta sobre por qué Mbappé nunca encontró su mejor versión en los momentos más importantes del torneo.

Sin embargo, en medio del dolor hay una certeza que consuela a millones de franceses: la era Zidane está por comenzar. La noticia de que la mayor leyenda viva del fútbol galo tomará el relevo de Deschamps funcionó como un bálsamo inmediato para una afición que ya mira hacia el Mundial de Arabia Saudita 2030 con una ilusión renovada. Francia sigue teniendo a Mbappé con apenas 27 años, a Dembélé en su mejor momento y a una generación joven de jugadores como Olise y Camavinga que tienen todo el tiempo del mundo para regresar más fuertes. El llanto de hoy tiene fecha de caducidad; la próxima batalla ya tiene nombre: Zidane y el sueño de Arabia 2030.