Arbeloa entierra el capítulo Madrid y llega al Fulham con hambre de construir algo propio desde cero
La llegada de Álvaro Arbeloa al Fulham marca un punto de inflexión total en su carrera como entrenador. Su paso por el Real Madrid fue intenso pero breve y complicado: llegó como técnico del Castilla y tuvo que asumir el primer equipo de urgencia tras la salida de Xabi Alonso al Chelsea, sin tiempo de preparación y con la presión de dirigir al club más exigente del mundo en circunstancias que no eligió. El resultado fue irregular y la temporada cerró sin los títulos que el Bernabéu exige, dejando una experiencia que aunque valiosa también generó ruido y críticas. Arbeloa lo sabe y en sus primeras palabras como técnico del Fulham transmitió exactamente eso: gratitud, ilusión y ganas de empezar algo nuevo desde el principio.
Lo que hace especial este nuevo capítulo es que por primera vez en su carrera técnica Arbeloa tiene la posibilidad de construir un proyecto a su imagen y semejanza desde el día uno, sin heredar situaciones de emergencia ni sustituir a nadie en mitad de una tormenta. El Fulham le ofrece tres años de contrato, una plantilla consolidada en la Premier League y una directiva que lo eligió por convicción propia y no por necesidad. Con 43 años, experiencia en los vestuarios más exigentes del mundo como jugador, y las lecciones aprendidas en el Madrid, Arbeloa llega a Craven Cottage con todo por demostrar y sin excusas para no hacerlo.
