La Albiceleste sale a conquistar la cuarta estrella más gloriosa de la historia argentina

Argentina llega al MetLife Stadium este domingo con una certeza que pocos equipos han tenido en una final mundialista: saben ganar cuando más duele. No llegaron aquí jugando el mejor fútbol del torneo, llegaron demostrando que tienen el carácter, la experiencia y el gen del campeón que ningún rival ha podido extirparles en cinco años de invicto en finales. Remontaron a Suiza en cuartos, remontaron a Inglaterra en semifinales, y cada vez que el torneo los puso contra las cuerdas respondieron con la misma fórmula: Messi apareciendo cuando nadie más puede, Dibu Martínez cerrando el arco en los momentos de máximo peligro y un colectivo que se vuelve más peligroso cuanto más difícil se pone el partido.

Enfrente estará la España más brillante en décadas, invicta, con un solo gol recibido en todo el torneo y con Lamine Yamal dispuesto a demostrar que el futuro del fútbol mundial ya llegó. Pero Argentina tiene algo que España todavía no puede comprar con ningún fichaje: la memoria muscular de haber ganado ya. Messi sabe lo que es levantar esa copa, Dibu sabe lo que es parar penales en una final, Lautaro sabe lo que es marcar cuando el partido lo exige. Este domingo en Nueva Jersey, ante 82,000 personas y con el mundo entero mirando, Argentina saldrá al campo dispuesta a ir a la guerra por las tres estrellas doradas de su historia, para escribir el capítulo definitivo de la saga más épica que ha dado el fútbol mundial en el siglo XXI.