Montoya, el embajador más poderoso que tiene Colombia en su apuesta por la Fórmula 1
Juan Pablo Montoya no es simplemente un nombre que aparece en los comunicados oficiales de la alcaldía de Barranquilla: es el hombre que ha estado detrás de las negociaciones más concretas que ha tenido Colombia con la Fórmula 1 en su historia. Fue él quien durante la administración de Jaime Pumarejo llevó personalmente las conversaciones con los altos mandos de la F1 hasta el punto de estar al 90 por ciento de cerrar el acuerdo para una carrera en 2026, antes de que Madrid entrara en escena y se llevara la fecha en el último momento con una oferta que Colombia no pudo igualar. La anécdota de que se cayó “por una firma” es el resumen más doloroso de lo cerca que estuvo el país de lograrlo.
En este segundo intento con Char al frente, Montoya volvió a ponerse la camiseta colombiana como nunca antes. Además de hacer lobby activo ante la Formula One Management y la FIA, el 16 de agosto estará en Barranquilla junto a su hijo Sebastián en un evento automovilístico en el Malecón del Río que muchos ven como el escaparate perfecto para mostrarle al mundo que la ciudad tiene la infraestructura, la energía y la pasión para albergar una carrera de primer nivel. El piloto que ganó en Mónaco e Indianapolis sabe mejor que nadie lo que significa competir en las calles de una ciudad, y su experiencia y credibilidad dentro del mundo del automovilismo lo convierten en el activo más valioso que tiene Colombia en esta negociación que puede cambiar para siempre la historia del deporte en el país.
