Villa renació en Mendoza y convenció a Boca de que sigue siendo un jugador de primer nivel

Después de la tormentosa salida de Boca en 2023, Sebastián Villa tuvo un breve y discreto paso por el Beroe de Bulgaria donde disputó apenas 11 partidos y anotó cinco goles sin pena ni gloria en un campeonato menor que parecía el ocaso prematuro de una carrera brillante. Sin embargo, todo cambió cuando Independiente Rivadavia de Mendoza le abrió las puertas a finales de 2024 y Villa respondió de la única manera que sabe: con el balón en los pies y la velocidad que siempre lo diferenció. En la primera vuelta del Apertura 2026 fue uno de los jugadores más determinantes del campeonato argentino, con actuaciones que incluyeron dos asistencias en la victoria 2-0 ante Tigre con una calificación de 8.9 en los sistemas de estadísticas, y un desempeño tan consistente que Boca Juniors no tardó en retomar el contacto.

Lo que convenció definitivamente a Juan Román Riquelme fue ver que Villa no solo mantenía su velocidad sino que había añadido madurez y criterio a su juego, completando los 90 minutos de manera habitual y siendo un factor determinante en varios resultados clave de Rivadavia durante la temporada. El antioqueño de 30 años llegó a Buenos Aires esta semana para realizar los exámenes médicos y firmar su contrato de cuatro años, y el reencuentro con la hinchada xeneize que presenció su llegada al predio de Ezeiza dejó imágenes de una calidez que sorprendió a muchos, con hinchas aplaudiendo y pidiendo fotos con un jugador que pese a todo lo vivido sigue generando una atracción futbolística difícil de ignorar.