En su último discurso público en plaza pública como jefe de Estado, pronunciado desde la localidad de Ciudad Bolívar en el sur de Bogotá, Gustavo Petro marcó el inicio formal de la oposición que ejercerá su movimiento a partir del 7 de agosto. Con una intervención de más de dos horas cargada de gestos políticos, el mandatario saliente advirtió que la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño significará una pérdida de la soberanía nacional y convocó a las bases populares a alistarse para la «resistencia pacífica».

La retirada de las reliquias de la izquierda

El mandatario abrió la jornada con una puesta en escena cargada de alto valor simbólico, anunciando la salida del palacio presidencial de varias piezas históricas asociadas a la memoria de la izquierda colombiana antes del relevo de mando:

  • El sombrero de Carlos Pizarro: Petro entregó la emblemática prenda del asesinado comandante del M-19 a su hija, la exsenadora María José Pizarro, argumentando que el gesto busca protegerla de ser destruida durante la administración entrante. Afirmó que la custodia permanecerá en manos de la dirigente «hasta cuando la bandera de la libertad, de nuevo, se ice en la Casa de Nariño».
  • La espada de Bolívar y la sotana de Camilo Torres: El Ejecutivo dispondrá el retorno de la espada de Simón Bolívar al museo Quinta de Bolívar. A su vez, la sotana del sacerdote guerrillero Camilo Torres Restrepo será trasladada para su conservación en la Universidad Nacional.

Reiteración sobre el resultado electoral y condicionamientos al Congreso

Durante su intervención, Petro insistió en su narrativa no probada sobre presuntas irregularidades en el balotaje presidencial que dio el triunfo a De la Espriella sobre Iván Cepeda. El mandatario saliente sostuvo que contaban con la documentación de «70.000 testigos digitales» e insinuó injerencias externas en la logística del proceso electoral por parte de sectores internacionales como el gobierno de Benjamín Netanyahu y dinámicas de redes promovidas desde Estados Unidos.

A pocas horas de la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso de la República, Petro, quien asumirá formalmente la jefatura del partido Pacto Histórico, lanzó una clara advertencia a sus aliados de bancada y coalición frente a la conformación de las mesas directivas en el Capitolio Nacional:

«Ningún aliado o partido político que vote por el fascismo esta tarde contará con ningún apoyo de la fuerza popular para gobernadores y alcaldes de Colombia», sentenció de cara a los comicios regionales de 2027.

La amenaza del paro nacional

A modo de balance, el presidente defendió sus indicadores en materia de empleo, la reducción de tasas de homicidio y el fortalecimiento salarial para la tropa de la Fuerza Pública. Asimismo, dejó trazadas las líneas rojas que detonarían movilizaciones masivas en las calles contra el gobierno de De la Espriella:

  • Estatuto laboral: Prometió la convocatoria a una huelga general e indefinida si el Ejecutivo entrante busca desmontar o revertir las garantías laborales aprobadas durante su periodo.
  • Sector agrario: Cito un eventual paro agrario nacional en caso de que se registren frenos o retrocesos en la entrega de tierras e implementación de la reforma agraria.
  • Educación pública: Garantizó movilización social si se modifica el esquema de financiamiento de la educación pública para retornar al modelo de créditos y becas en instituciones privadas.