Las intensas lluvias registradas en el norte y centro de Chile provocaron graves inundaciones, deslizamientos de tierra y daños en viviendas e infraestructura. Las autoridades reportaron personas fallecidas, cientos de damnificados y miles de afectados por el sistema frontal, considerado uno de los más intensos de los últimos 30 años. El Gobierno declaró estado de catástrofe en las zonas más golpeadas y desplegó equipos de emergencia para atender a las comunidades afectadas.