Boca apunta a la Sudamericana como la copa que faltaba y la Bombonera será su fortaleza

El Xeneize llega a este torneo con una motivación histórica que va más allá del resultado de esta noche. Boca Juniors ganó la Copa Sudamericana en 2005 pero desde entonces nunca pudo repetir ese título, y en los últimos años la obsesión del club ha estado puesta en la Libertadores donde acumula seis títulos. Sin embargo, la eliminación temprana en la Libertadores 2026 redirigió toda la energía institucional hacia la Sudamericana, y la directiva de Juan Román Riquelme dejó claro desde el primer día del segundo semestre que este torneo es el objetivo número uno. Los fichajes de Álvaro Montero y Sebastián Villa, sumados al regreso de Leandro Paredes del Mundial, refuerzan exactamente las posiciones que necesitaba el equipo para pelear seriamente por el título continental en Asunción en noviembre.

Lo que hace especialmente peligroso a este Boca en la Sudamericana es la combinación de experiencia y hambre que tiene el plantel. Paredes con su roce mundialista recién encima, Villa con las ganas de callar bocas en su regreso, Montero con el nivel extraordinario que mostró en Vélez y el conjunto de jugadores que ya conocen la presión de competir en noches grandes de la Bombonera. El camino hasta la final incluye potencialmente rivales de la talla de Botafogo, Fluminense o Palmeiras en las rondas avanzadas, pero esta noche el único pensamiento es liquidar la serie ante O’Higgins con una victoria convincente que ponga al Xeneize en el camino correcto hacia la gloria continental que la hinchada lleva 21 años esperando.