El Independiente Medellín llega al segundo semestre con una claridad que no tenía en el primero: un proyecto definido, un técnico que genera ilusión y tres competencias simultaneas que exigen lo mejor del plantel. Amaranto Perea, quien firmó por dos temporadas, tiene el mandato explícito de clasificar a los cuadrangulares de la Liga BetPlay, avanzar en la Copa Sudamericana ante el Vasco da Gama y competir con seriedad en la Copa BetPlay donde el equipo ya está en octavos de final. Un calendario exigente que obligará a rotar jugadores y a tener una plantilla amplia y competitiva en todas las posiciones, algo que la dirigencia intentó resolver con fichajes puntuales aunque sin la inversión millonaria que hizo por ejemplo Millonarios.

El contraste con el primer semestre es total: bajo Alejandro Restrepo primero y Sebastián Botero después de manera interina, el Poderoso quedó eliminado de la Liga BetPlay en la última fecha al perder ante Águilas Doradas cuando solo necesitaba un punto, y salió en fase de grupos de la Copa Libertadores. Dos fracasos que dejaron a la hinchada roja con una frustración acumulada que Perea deberá convertir en energía positiva desde el primer partido. Para el técnico antioqueño, que fue ídolo del DIM como jugador entre 2000 y 2003, el reto es mayúsculo pero el respaldo del vestuario y de la afición es total desde el primer día, y esa es la materia prima más valiosa con la que puede comenzar este nuevo capítulo del Poderoso.