El Special One marcó el ritmo desde el primer día con una exigencia que el Madrid no veía desde hace años
José Mourinho dirigió su primer entrenamiento como técnico del Real Madrid el 13 de julio en Valdebebas con apenas ocho jugadores disponibles: Camavinga, Trent Alexander-Arnold, Franco Mastantuono, Dean Huijsen, Raúl Asencio, Álvaro Carreras, Andriy Lunin y Gonzalo García, completados con canteranos para cubrir los huecos de los mundialistas ausentes. La primera sesión combinó trabajo en el gimnasio con ejercicios sobre el césped de activación, posesión frente a presión y partidos en espacios reducidos, una dinámica que el técnico portugués ya utilizó en su primera etapa en el club entre 2010 y 2013 y que transmite desde el primer minuto la intensidad que quiere imprimir al equipo. Trece años después de su salida, Mourinho regresó al mismo campo con la misma energía y la misma obsesión por los detalles.
Las sesiones posteriores siguieron el mismo patrón de dobles jornadas diarias de alta exigencia, combinando trabajo físico intenso con balón y ejercicios tácticos de presión y recuperación. La incorporación progresiva de los mundialistas está cambiando la dinámica: Fede Valverde fue el primero en sumarse al grupo tras la eliminación de Uruguay, y en la sesión del 22 de julio Mourinho ya contaba con él integrado en los ejercicios de posesión y combinaciones con finalización a portería. El amistoso a puerta cerrada ante el Alcorcón este viernes 24 de julio es el primer examen real del proyecto y la primera oportunidad de Mourinho de ver a sus jugadores en un contexto competitivo antes de que el grueso de los mundialistas se vaya incorporando en los próximos días.
