El Real Madrid anunció oficialmente el 17 de junio de 2026 la incorporación de Bernardo Silva tras nueve temporadas en el Manchester City donde el portugués de 31 años se convirtió en uno de los mejores centrocampistas del mundo. El acuerdo lo vincula hasta junio de 2028 con opción a un año más, y aunque llega libre sin pago de traspaso al City, la operación dista mucho de ser gratuita: el club pagó 10 millones de euros en prima de fichaje al jugador y otros 10 millones en comisiones para su entorno incluyendo a su representante Jorge Mendes, más un salario de 10 millones netos por temporada. En total una inversión cercana a los 40 millones para hacerse con uno de los talentos más completos del fútbol europeo en su mejor momento.

Lo más llamativo de este fichaje es la historia de cómo se cerró: Bernardo Silva tenía prácticamente acordada su llegada al Atlético de Madrid y el Barcelona también estuvo en la pelea, pero la llamada directa de José Mourinho fue determinante para que el portugués eligiera el Bernabéu sobre todas las demás opciones. El compatriotismo entre técnico y jugador pesó enormemente, y Mourinho convenció a Silva de que en el Madrid tendría el rol protagónico que nunca tuvo del todo en el City de Guardiola donde convivió durante años con Rodri, De Bruyne y Kevin en el mediocampo. En el Real Madrid será el cerebro creativo que conecta el mediocampo con el ataque, el jugador que con su inteligencia táctica y su calidad técnica le dará al equipo de Mourinho la dimensión que necesitaba para ser candidato serio a todo.