Charles Leclerc llega al Gran Premio de Hungría en una posición curiosamente secundaria dentro de su propio equipo: el monegasco que siempre fue considerado el futuro de Ferrari y el piloto destinado a devolverle el título a la Scudería se encuentra ahora en tercer lugar del campeonato por detrás de su compañero Hamilton que se unió al equipo apenas el año pasado. Leclerc celebró el arranque de 2026 con genuino entusiasmo porque el SF-26 es el coche más competitivo que ha tenido en sus ocho temporadas con Ferrari, reconociendo que el reset reglamentario que la Scudería preparó sacrificando completamente 2025 está dando exactamente los frutos esperados. Con la SF-26 puede expresarse como piloto, el ritmo está ahí y Ferrari tiene por primera vez en muchos años un coche que puede pelear carreras con Mercedes.
Sin embargo la narrativa del campeonato 2026 dentro de Ferrari es complicada para Leclerc. Hamilton lleva la voz cantante en el equipo con más puntos acumulados y la única victoria de la Scudería hasta el momento, lo que deja al monegasco en un segundo plano que no esperaba cuando firmó su extensión de contrato pensando en ser el líder del proyecto. Según informes previos a la temporada Leclerc tenía en su contrato cláusulas que le permitirían evaluar la posibilidad de salir a finales de 2026 si Ferrari no cumplía las expectativas, pero el buen arranque del año parece haber calmado esa inquietud por el momento. Lo que Leclerc necesita en la segunda mitad del campeonato es acumular victorias propias que lo vuelvan a colocar como el piloto protagonista de Ferrari, porque si Hamilton gana el título la narrativa de Maranello durante años será la del siete veces campeón y no la del talento monegasco que lleva ocho años esperando su oportunidad.
