El Motilón llega a Manizales con la revancha pendiente y la lección aprendida de la irresponsabilidad de enero

Cúcuta Deportivo viaja esta noche al Palogrande con una herida abierta que no ha cerrado desde enero: la expulsión de Jaime Peralta al minuto 53 cuando el equipo ganaba 1-0 fue el error más costoso del primer semestre nortesantandereano y la imagen que el técnico y los jugadores no quieren volver a repetir. Esa irresponsabilidad le costó al Motilón los tres primeros puntos del año y condicionó un semestre que terminó con apenas 16 puntos en zona comprometida de la tabla de reclasificación. El Clausura es la segunda oportunidad de arrancar con buen pie y esta vez el equipo cucuteño sabe exactamente qué no debe hacer: perder la cabeza en momentos clave cuando el partido está a favor.

Lo que tiene esperanzado al cucuteñismo para este segundo semestre es la incorporación de nuevos jugadores que refuercen las zonas donde el equipo fue más vulnerable en el primer semestre, y la experiencia acumulada de un plantel que ya conoce las exigencias de primera división después de varios años en segunda. El General Santander de Cúcuta es una cancha caliente donde el equipo rinde mejor que visitando canchas difíciles como el Palogrande, pero esta noche Cúcuta necesita demostrar que puede competir lejos de casa con la madurez y la disciplina que le faltó en enero. Tres puntos en Manizales serían el mensaje más poderoso que podría mandar el Motilón al resto del torneo para demostrar que este segundo semestre será completamente diferente al primero.