El Tricolor Gaúcho tiene el peor calendario posible esta semana: el jueves 23 de julio viajó a La Paz para enfrentar a Bolívar en el Estadio Hernando Siles a más de 3.600 metros de altitud en la ida de los playoffs de la Copa Sudamericana, y perdió 3-2 en un partido donde el desgaste físico de la altura fue demoledor para los jugadores brasileños. Goles de Martín Cauteruccio, Robson Matheus y Dairon Asprilla dieron la victoria al equipo boliviano, con el Grêmio descontando por medio de Villasanti y un segundo tanto para acortar la diferencia. El esfuerzo físico de jugar en altura apenas tres días antes del partido de esta noche ante Fluminense es una desventaja enorme que Luís Castro no puede compensar con ningún recurso táctico.
El calendario doble complica además la semana entera del Grêmio: el jueves 30 de julio se juega la vuelta ante Bolívar en la Arena do Grêmio, donde el equipo gaúcho necesita ganar por dos goles para clasificar a los octavos de final de la Copa Sudamericana donde ya espera São Paulo. Eso significa que Luis Castro debe administrar el desgaste físico del plantel entre el Brasileirao de esta noche y la Copa del jueves próximo, una gestión compleja para un equipo que ya tiene problemas de rendimiento en el torneo local y que no puede permitirse perder en ninguna de las dos competencias. Esta noche ante Fluminense el cansancio acumulado del viaje a Bolivia puede ser el factor decisivo que incline el partido en favor del visitante.
