Pasto acumula cinco derrotas seguidas y el inicio del Clausura agrava una crisis que no encuentra fondo

Deportivo Pasto llegó al segundo semestre con la esperanza de dejar atrás la racha negativa que cerró el primer semestre, pero la derrota 2-3 ante Medellín en Itagüí confirmó que los problemas del equipo volcánico no desaparecieron con el cambio de semestre. El Superdepor sumó su quinta derrota consecutiva en un partido donde las estadísticas cuentan una historia cruel: 55.7% de posesión, 12 remates entre los tres palos y dos goles anotados que en cualquier otro partido hubieran alcanzado para sumar al menos un punto, pero la efectividad del Poderoso en sus tres ocasiones más claras fue implacable. Para Pasto la derrota duele más precisamente porque el equipo compitió y mereció más de lo que el marcador indica.

La ausencia de Jonathan Risueño en el banco por sanción fue la gran baja que condicionó la dirección táctica del Superdepor en el debut, dejando a Wilson Morelo como técnico accidental en la línea mientras el cuerpo técnico titular espera cumplir las fechas de suspensión. Sin ese liderazgo técnico en el banquillo el equipo nariñense luchó con corazón pero sin la claridad táctica suficiente para cerrar el partido cuando tuvo las ocasiones de hacerlo. La próxima fecha ante Águilas Doradas el sábado primero de agosto en Pasto será la primera oportunidad real de cortar una racha de derrotas que empieza a preocupar seriamente a una hinchada volcánica que llegó al segundo semestre con aspiraciones mucho más altas que las que muestran estos resultados.