Oliveros debutó de ensueño y acalló todas las dudas con la victoria más impactante que podía conseguir

Sebastián Oliveros llegó al Deportes Tolima en las circunstancias más complicadas posibles para un técnico debutante: reemplazando a Lucas González, el entrenador más exitoso de la historia reciente del club que se marchó a Nacional dejando una huella enorme, en una pretemporada rocambolesca donde el cambio de técnico se hizo tarde y con el tiempo justo para preparar el equipo. Nadie esperaba que el joven entrenador, que venía de un proceso exitoso en Fortaleza CEIF donde clasificó a cuadrangulares con recursos limitados, pudiera superar con tanta autoridad la prueba más difícil que le podían poner en el debut: recibir al bicampeón Junior en el Manuel Murillo Toro. El resultado 2-1 con una actuación dominante en el primer tiempo es la respuesta más contundente que Oliveros podía darle a sus críticos.

Lo que más llama la atención del debut de Oliveros es la claridad táctica que mostró desde el primer partido: un esquema que explotó con precisión las debilidades defensivas de Junior entre sus centrales, usando las transiciones rápidas de Cabezas Hurtado y Flórez como arma principal. Esa lectura táctica refleja un técnico que llegó al partido con un plan claro y con los jugadores convencidos de ejecutarlo, lo que habla muy bien del trabajo que hizo en la pretemporada pese al poco tiempo disponible. Oliveros tiene ahora el mejor regalo que un técnico puede recibir en su debut: la confianza total de una hinchada vinotinto que lo recibió con cautela y que después del 2-1 ante Junior está lista para acompañarlo en lo que podría ser el semestre del título que se escapó en diciembre.