Ante la llegada del fenómeno de El Niño y el aumento de las temperaturas, el Jardín Botánico de Bogotá puso en marcha una serie de medidas para proteger las zonas verdes de la capital y reducir el impacto de la sequía sobre árboles, jardines y espacios públicos. La estrategia busca conservar la humedad del suelo, optimizar el uso del agua y fortalecer la resiliencia de la infraestructura verde de la ciudad frente a las condiciones climáticas extremas.

Una de las principales decisiones consiste en dejar crecer el césped y las hierbas alrededor de los árboles, en lugar de retirarlos durante las labores habituales de mantenimiento. Según el Jardín Botánico, esta cobertura vegetal funciona como una barrera natural que disminuye la evaporación, ayuda a conservar la humedad del suelo y protege las raíces del calor intenso.

Además, las jornadas de riego serán reprogramadas para realizarse únicamente durante la noche y en las primeras horas de la mañana, cuando las temperaturas son más bajas y la evaporación del agua es menor. Con esta medida se busca aprovechar de manera más eficiente el recurso hídrico y garantizar que las plantas absorban una mayor cantidad de agua.

Las acciones hacen parte del plan de preparación de Bogotá frente al fenómeno de El Niño, que contempla también campañas para promover el ahorro de agua, prevenir incendios forestales y proteger la cobertura vegetal urbana. Las autoridades han advertido que este evento climático podría traer una reducción significativa de las lluvias, un aumento de las temperaturas y una mayor presión sobre los recursos hídricos de la ciudad.

El arbolado urbano desempeña un papel fundamental en la adaptación al cambio climático, ya que ayuda a reducir la temperatura ambiental, mejora la calidad del aire, captura dióxido de carbono y proporciona refugio para numerosas especies de fauna. Por ello, mantener su buen estado es una prioridad dentro de las estrategias ambientales de la capital.

Las autoridades también invitan a la ciudadanía a contribuir con el cuidado de las zonas verdes evitando el desperdicio de agua, protegiendo los árboles y reportando cualquier signo de deterioro o afectación en parques y jardines. Estas acciones, sumadas a la gestión institucional, buscan minimizar los efectos de la sequía y preservar los beneficios ambientales que ofrecen los espacios verdes para la calidad de vida de los habitantes de Bogotá.

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