El Red Bull resucita lentamente y Verstappen vuelve a ser el factor que marca la diferencia
Max Verstappen arrancó la temporada 2026 en una situación que pocas veces se había visto en su carrera: con un Red Bull que no era competitivo, lejos de las victorias y viendo cómo Mercedes dominaba de principio a fin mientras él luchaba por meterse en los puntos altos. El inicio del año fue tan complicado que el propio equipo austriaco reconoció públicamente que no le habían dado a su piloto estrella un coche con el que pudiera pelear por el título, una confesión inusual para una escudería acostumbrada a dominar. Sin embargo, las últimas cuatro o cinco carreras han mostrado una mejoría gradual del RB22 que le ha permitido a Verstappen volver al podio con regularidad y demostrar que cuando el coche mejora aunque sea un poco, él lo convierte en resultados que otros pilotos no lograrían con el mismo material.
Lo que hace especialmente interesante la segunda mitad de la temporada para Red Bull es que el Gran Premio de Países Bajos en Zandvoort, la siguiente carrera tras el parón de verano, es el circuito donde Verstappen es prácticamente imbatible ante su afición naranja. En Zandvoort el neerlandés ha ganado en las últimas ediciones con una autoridad aplastante y el ambiente del circuito holandés lo transforma en un piloto todavía más peligroso de lo habitual. Si Red Bull llega a Zandvoort con las mejoras que planea introducir durante el parón de verano, Verstappen podría conseguir su primera victoria de 2026 en casa y relanzar una temporada que hasta ahora ha estado muy por debajo de sus estándares habituales.
