River atraviesa la tormenta perfecta y el club más grande de Argentina está en su peor momento en más de una década
River Plate llega a este punto del 2026 en una situación que nadie en Núñez hubiera imaginado hace seis meses: sin títulos en el año después de perder la final del Apertura ante Belgrano, eliminado de la Copa Argentina por Aldosivi en una de las mayores vergüenzas de su historia reciente, con cero puntos en el Clausura tras dos derrotas consecutivas ante Barracas Central y Gimnasia, y con una racha de cuatro derrotas seguidas en competencias de la AFA que no se veía desde los años oscuros previos al descenso de 2011. El proyecto de Coudet que arrancó con ilusión y con refuerzos de peso como Otamendi y Ángel Correa está dando señales de alarma en cada partido y la paciencia institucional tiene un límite que esta racha está acercando peligrosamente.
Lo más preocupante de la situación actual de River es la suma de factores negativos que confluyen al mismo tiempo: un técnico que no encuentra el equipo, jugadores campeones del mundo que rinden por debajo de su nivel, resultados vergonzosos ante rivales menores y una hinchada que empieza a expresar su descontento con una intensidad que en Núñez siempre ha precedido cambios importantes. El club tiene los recursos económicos, la infraestructura y la plantilla para salir de esta crisis, pero el fútbol no funciona solo con recursos sino con ideas claras y confianza colectiva, y en este momento River no tiene ninguna de las dos cosas. El Clausura 2026 es la última oportunidad de Coudet para demostrar que su proyecto tiene futuro, y las próximas dos o tres fechas serán determinantes para saber si River vuelve a ser el equipo que su historia exige o si la crisis se profundiza hasta niveles que obliguen a la dirigencia a tomar decisiones drásticas antes de que el campeonato se pierda definitivamente.
