El Mengão vive una temporada de claroscuros que no convence a una de las hinchadas más exigentes del mundo

Flamengo llega a la fecha 21 del Brasileirao 2026 en una situación que incomoda profundamente a un club acostumbrado a dominar el fútbol brasileño: lejos de la punta de la tabla, con resultados irregulares que alternan buenas actuaciones con empates y tropiezos ante rivales que no deberían complicarlos, y con una hinchada que llena el Maracaná con 70.000 personas pero que exige mucho más de lo que el equipo está mostrando en este torneo. El empate ante Internacional en Porto Alegre es apenas el último síntoma de una inconsistencia que se repite desde el inicio del año y que no tiene una explicación clara porque la plantilla del Rojo carioca está entre las más talentosas del continente con jugadores como De la Cruz, Pulgar y un ataque que en papel debería estar entre los más letales del Brasileirao.

Lo que más preocupa del momento de Flamengo es que los problemas no son nuevos sino crónicos: el equipo tiene dificultades para mantener el nivel durante partidos completos, concede goles en momentos en los que debería estar administrando resultados y no encuentra la consistencia defensiva que los grandes equipos necesitan para ganar torneos largos como el Brasileirao. La Copa Libertadores sigue siendo el gran objetivo del club y allí el rendimiento ha sido más sólido, pero descuidar el torneo local tiene un costo en la tabla que se acumula semana a semana. Si Flamengo no encuentra la regularidad en las próximas fechas el Brasileirao 2026 se convertirá en otra temporada de frustración para un club que tiene los recursos y el talento para ganar todo pero que sigue sin encontrar el equilibrio que lo haga imbatible durante los ocho meses que dura el torneo más largo y exigente del fútbol sudamericano.